De nuevo, Wagner supo cómo retribuir la dedicación de su conductor: dos meses antes, Cósima, la esposa de Bülow había dado a luz una hija. En 1865, Tristán e Isolda fue estrenada en Múnich, dirigida por Hans Bülow. La jefa de la policía de Boulder, Maris Herold, confirmó en una rueda de prensa el número de fallecidos. Se referían a una bailarina y prostituta española, examante de Liszt, con quien Luis I cultivó una escandalosa obsesión (Liszt, por su parte, en etapas posteriores de su vida, adjudicó a su licenciosa vida sexual su supuesta mala fortuna, y se unió a la Orden Franciscana, donde tomó las órdenes menores).